Subvenciones para ricos

Bajo el gobierno de Macri, los subsidios a la energía no han dejado de existir, sino que han cambiado de dirección. A pesar de la exorbitante suba de las tarifas acumulada desde 2016, este año alcanzarán unos 5.000 millones de dólares, de los que cerca de 60 por ciento serán destinados al sector de la generación, donde las nuevas centrales tienen ganancias aseguradas aunque permanezcan inactivas.

electricas

Los subsidios a la energía ascenderán el año próximo a 220.900 millones de pesos, que al tipo de cambio promedio equivalen a 3.800 millones de dólares y representan 0,8 puntos del PBI, según las proyecciones del FMI incluidas en la cuarta revisión del acuerdo stand by firmado con la Argentina. Ese dato clave es destacado por el periodista Nicolás Gandini en una nota publicada recientemente en el sitio especializado “EconoJournal, donde revela también que la cifra cuadruplica la estimación contenida en la revisión anterior, dada a conocer en marzo último. Por entonces, el organismo calculaba que alcanzarían a 44.300 millones de pesos, equivalentes a 0,2 puntos del PBI.

Gandini refiere que, a partir de la fuerte “recomposición” de las tarifas residenciales de gas y electricidad, el Gobierno redujo esos subsidios de más de 3 puntos del PBI a fines de 2015 a 2,5 puntos un año después. En 2019, y según la última revisión del FMI, su monto alcanzará 237.000 millones de pesos, unos 5.000 millones de dólares, de los que entre 2.700 y 3.000 serán destinados al sector de generación.

gas

Unos 1.000 millones de dólares, continúa el periodista, son girados a IEASA (ex Enarsa), que los destina a cubrir el desfasaje entre el precio del gas importando y el valor de reventa a los hogares, diversos programas de estímulo o subvenciones al consumo contempladas en el Plan Hogar.

“Lo más llamativo —y lo que más preocupa a los economistas y especialistas financieros que siguen de cerca las auditorías del Fondo— es que casi la mitad de los subsidios que gasta el Estado en el sector eléctrico están destinados a cubrir el costo de los contratos de compra de energía (PPA, por sus siglas en inglés) firmados por este gobierno”, apunta Gandini.

Según detalla, la mayoría de esos PPA —unos 80 contratos con vigencia a 15 años y pactados en dólares— fueron firmados bajo la gestión de Juan José Aranguren al frente de la Secretaría de Energía en el marco de las resoluciones 21/16, 287/17 y la iniciativa RenovAr, dirigida a promover la generación de energía renovable.

Lo curioso del caso, dice la nota de “EconoJournal”, es que “un alto porcentaje de las centrales térmicas instaladas desde 2016 a la fecha hoy no generan porque, a raíz de la recesión y el alza de tarifas, la demanda eléctrica no creció en los últimos cuatro años”.

De acuerdo con Gandini, los PPA firmados como resultado de las resoluciones 21/16 y 287/17 aportan menos de 10% de la energía que demanda el sistema, pero su costo representa casi 25% de las transacciones económicas del Mercado Eléctrico Mayorista.

Eso se debe a que “el esquema de remuneración a los generadores previsto en la resolución 21/16 se apoya más en el cargo fijo por potencia disponible que perciben los privados que en la energía que generan”, en una proporción que llega a 80-85%, según reconoce el gerente general de una de esas empresas.

De tal manera, el precio promedio cobrado por las centrales térmicas nuevas ronda los 220 dólares por MWh (megawats por hora), el triple de los 72 dólares que perciben las centrales térmicas base.

R.P

 

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