IOMA y el PAMI no tienen remedio

El gobierno de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal  atenta contra la salud de los adultos mayores, incrementando la mortalidad y la morbilidad de patologías crónicas que generan discapacidad.

jubilados

 

Durante sus más de tres años y medio de gestión, el gobierno de  Cambiemos redujo drásticamente el poder adquisitivo de los jubilados y pensionados, convirtiéndoles en uno de los sectores más vulnerados de la sociedad. El 60% de los adultos mayores sobrevive bajo el límite de la pobreza. En los últimos días de agosto,  el deterioro de los haberes jubilatorios en valor dólar, se vio empeorada,  y la jubilación mínima que en 2015 era de alrededor de U$S 430, hoy orilla los U$S 200,

El «Informe sobre situación de las personas mayores, el impacto inflacionario en los medicamentos y la canasta básica de alimentos” que acaban de realizar los titulares de la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria y del Centro de Estudios Políticos para Personas Mayores, Mónica Roqué y Federico De Marziani, respectivamente, junto con el Centro de Economía Política Argentina, aporta datos   preocupantes. El estudio destaca que los mayores no solo padecen serias limitaciones para cubrir la canasta básica, sino que PAMI comprometió aún más sus ingresos: desde 2017 les rechazó el acceso a fármacos esenciales que el anterior gobierno les otorgaba en forma gratuita y, para colmo, demora  prestaciones que deberían ser de rápida resolución satisfactoria.

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Los y las mayores de 60 años suelen necesitar entre cuatro a ocho medicamentos mensuales por la serie de patologías propias de su edad que van acumulando. Tras la quita por parte del Pami de su cobertura sin cargo, que redujo este beneficio de dos millones de afiliados a un millón, las rebajas que hoy aplica del 50 y 80%, son insuficientes ante el impacto negativo de la crisis económica, sobre todo si se considera  que la mayoría percibe jubilaciones y pensiones mínimas. Esta problemática creada por su obra social los imposibilita adquirir la medicación prescrita.

Según el estudio aludido se han incrementado la mortalidad y la morbilidad de patologías crónicas que generan discapacidad. Ya en 2017, el entonces ministerio de Salud en su informe de Estadísticas Vitales registró que de 341.688 defunciones, el 80% fue de personas con más de 60 años.

Roqué, De Marziani y la CEPA señalan particularidades que resultan difíciles de digerir, y alertan sobre la pérdida de derechos de los 6.983.777 adultos de más de 60 años. Al hacer hincapié en la medicación, remarcan que como consecuencia del salto en la cotización del dólar,  los 50 fármacos que más consume este sector de la población se incrementaron  375%.

Cinco medicamentos aumentaron sostenidamente entre  2015 y 2019, son los que tratan y previenen enfermedades cardiovasculares y ACV, causantes del 88% de muertes por hipertensión arterial y del  80% por accidentes cerebro vasculares según  lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Fármacos como Atenolol y Sintrom (este último ascendió de $ 60 a $632), experimentaron un incremento de 1050% y 799%, respectivamente, siempre dentro del periodo indicado precedentemente.  Con los descuentos del PAMI, se debe abonar entre 406% y 486%  más por cada uno de ellos. Como si ésto fuera poco, se amplían cada vez más las demoras en la adjudicación de turnos médicos, estudios complementarios e intervenciones quirúrgicas, y hay faltantes de bastones, sillas de ruedas y bolsas de colostomía, entre otros elementos que requieren cobertura inmediata.

El T4 Montpellier (levotiroxina) tuvo un alza del 789%; el Micardis, antihipertensivo, u 632% (su valor en mayo 2015 era de $ 289 y en agosto/19 es $2114). El complejo multivitamínico B de Bagó aumentó 617% en poco más de tres años y medio.

Los precios de una canasta básica para el promedio de la población, son inalcanzables para la mayoría de los adultos mayores. Los alimentos elementales para una correcta nutrición verificaron una inflación del 347,9% entre diciembre/2015 y junio/19. Una disparidad manifiesta si se considera que la jubilación mínima se incrementó 168,1% entre mayo de 2015 y septiembre de este año.

A ello se agrega que, enfermedades como diabetes, hipertensión y celiaquía, entre otras, requieren alimentación terapéutica con costos más altos que una dieta normal. Además, son muchas las personas mayores que necesitan cuidadores domiciliarios que muy pocas obras sociales subvencionan.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe precisó que en 2015 la Argentina tenía la jubilación mínima más alta de la región, con dos aumentos por año entre 2008 y 2017. Pero con la nueva Ley 27.426 de Movilidad los jubilados y pensionados pierden invariablemente frente a la inflación.

Al respecto, la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL)  es contundente: el poder adquisitivo de los jubilados se redujo 18,3% desde 2015 y la jubilación mínima pierde $2110 por mes.  Para este año, ANSES  fijó un incremento total del 39% para las jubilaciones y pensiones, en tanto se estima que la inflación anual superará el 55%.

Amplía cada vez más demoras en la adjudicación de turnos médicos, estudios complementarios e intervenciones quirúrgicas, carece de bastones, sillas de ruedas y bolsas de colostomía, entre otros elementos que requieren cobertura inmediata sin hacer nada para reparar esta situación.

Los afiliados del IOMA, la obra social de los empleados públicos y docentes de la provincia de Buenos Aires están siendo más damnificados aún, ya que la gobernadora María Eugenia Vidal ha desactivado numerosos programas para la atención de las personas mayores. El Ministerio de Desarrollo Social eliminó la prestación de cuidados en domicilio, los centros de día y las residencias de larga estadía.

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Por otra parte, el acceso a los medicamentos es sumamente dificultoso, a pesar de que la ley de Obras Sociales establece descuentos mínimos de un 40% y del 70% en patologías crónicas.  IOMA viola la norma y las reglamentaciones vigentes dictadas en su momento para proteger a los ciudadanos y ciudadanas que deben hacer uso de medicamentos esenciales.  Para el tratamiento de arritmias, pese a ser una patología crónica, IOMA solo cubre el 14,7% del costo del Altansil y el afiliado tiene que abonar $850. En patologías cardiovasculares IOMA aporta solo el 20% del precio del Atenolol y en diuréticos su cobertura es de apenas el 16%. La del Sintrom para enfermedades cardiovasculares es de 13%, pase a que se trata de uno de los medicamentos que más aumentaron su precio y solo reconoce el 20% del valor de la medicación para el hipertiroidismo.

Marcela Toso
Contrainfo – Comunicación Alternativa

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1 comentario en “IOMA y el PAMI no tienen remedio Deja un comentario

  1. En el Hospital Español hace tiempo que no dan turnos telefónicos. Obligan a la gente a ir personalmente, con bastones, andadores o en sillas de ruedas. Esas 500 o 600 personas esperan durante horas para nada: no les dan turno. Las anotan en una lista de espera, para un llamado que nunca llegará.

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