ECUADOR EN LA TRAMPA DEL FMI

  El crédito que acaba de recibir Ecuador del organismo financiero internacional implica –como ha sucedido en los demás países que se sometieron a sus decisiones- el enriquecimiento de las elites nacionales y de las grandes empresas globales. En tanto, las mayorías empobrecidas  deberán cubrir con sus impuestos lo que los más ricos dejarán de pagar para “atraer a los inversionistas”.

 

Hace algunas semanas se develó la carta de intención con las condicionalidades que implicaron el acceso al crédito del Fondo Monetario Internacional –FMI- (monto innecesario de no haberse realizado la remisión tributaria a grandes empresas), suscrita por el ministro de finanzas y la gerente del Banco Central del Ecuador. En resumen, es posible indicar que dicha carta tiene como eje beneficiar a una élite y pauperizar a un gran conjunto de la población a través de varias políticas. Entre las principales se pueden mencionar la fiscal,  laboral, estatal y la del Banco Central. En esta ocasión se analizará la temática fiscal.

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La política fiscal va a basarse en impuestos regresivos, la ampliación de la base imponible y la eliminación del “distorsionante impuesto a la salida de divisas”. En efecto, lo que se pretende es que los grandes propietarios no paguen los impuestos que les corresponden y que en general eluden. En su lugar, la gran mayoría de la población –la de menores ingresos- van a tributar más. De esa manera, es probable que las intenciones pasen por aumentar el Impuesto al Valor Agregado –IVA- que ahora se encuentra en el 12% y/o empezar a gravar bienes que hoy no lo están: como los alimentos. Eso va a generar una restricción del poder adquisitivo de las familias, disminuyendo el consumo y desalentando la demanda efectiva. Desde esa perspectiva, el estudio de Jorratt (2017) con información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares Urbanos (ENIGHU) de 2003 demuestra que se trata de un impuesto regresivo.  Estas medidas implican aumentar la base imponible. En el año 2018, el rango de ingresos de la tabla para el pago de impuesto a la renta establecía que quien posee ingresos anuales hasta USD 11 270 no pagará nada por fracción básica. Es posible que personas en esa situación ahora tengan que hacerlo. Esta alternativa sería innecesaria de propugnarse una política fiscal más progresiva que grave a la élite de mayores ingresos con más impuestos. Sin embargo, como los tomadores de decisiones de políticas  públicas son esas mismas élites eso no sucederá.

De esa manera, en concordancia con lo firmado en la carta de intención de eliminar las exenciones tributarias no justificadas, los regímenes especiales y las preferencias que en la actualidad benefician a los segmentos más ricos de la población el gasto tributario o los recursos que el Estado deja de percibir por tales exenciones será cubierto con el aporte de los que menos tienen. En ese sentido, en el año 2012 se observa que el decil de mayores ingresos acumula el 99,69% del total del gasto tributario del impuesto a la renta de personas naturales en relación de dependencia (Deducciones Aportes IESS, Décimo tercer y décimo cuarta remuneración, Gastos Personales, Rebaja personas discapacitadas y tercera edad). Afectar a este decil es una opción. No obstante, en el “Informe del personal para la consulta del artículo IV de 2019 y solicitud de un acuerdo ampliado en el marco del comunicado de prensa del fondo ampliado; informe del personal; y declaración del director ejecutivo del Ecuador” no se menciona nada al respecto. Eso implica que esta posibilidad también es limitada.

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Finalmente, sobre el “distorsionante” impuesto a la salida de divisas –ISD- la postura de las elites empresariales es buscar su eliminación para institucionalizar la fuga de capitales, es decir, la salida de dólares de la economía. En ese sentido, los propios funcionarios del FMI consideran que todavía no es una opción válida. Sin embargo, plantean que a corto plazo es necesario eliminarlo.

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En medio de este proceso de firma y conocimiento de las condicionalidades de la carta del FMI, el ministro de Finanzas también generó acercamientos con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –OCDE-, por lo cual es conveniente considerar algunas diferencias entre este organismo y el Ecuador en la temática fiscal.  En 2014 la carga tributaria en Ecuador era en promedio del 19% y del 34,2% para los países de la OCDE. De esa manera, los argumentos de que en el país los tributos son demasiado altos y ahuyentan la inversión se diluyen. Desde esa perspectiva, la recaudación en términos porcentuales del PIB alcanza al 0,6% y en la OCDE al 8,4%.  Eso incluye a la tasa media efectiva del decil de mayores ingresos que apenas llega al 3,4% mientras que a los países de la Unión Europea en promedio alcanza el 21,3% aproximadamente.

En conclusión, las condiciones del FMI expresadas en la carta están claramente alineadas con los intereses de las élites nacionales e internacionales y es la población que no pertenece a este selecto grupo quien va a experimentar un serio deterioro en sus condiciones de vida. Empero, no es lo único que ocurrirá. Con estas políticas, lo más probable es que la desigualdad aumente considerablemente y fracture el desarrollo económico del país, como ha señalado la misma  CEPAL: la desigualdad es ineficiente. Y la política fiscal debería ser uno de los mecanismos para generar redistribución.

Fuente: Jonathan Baez (ISIP)

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