LA EXTENSIÓN DEL HANTAVIRUS NO ES UNA FATALIDAD

  La reducción del presupuesto de salud y la falta de prevención e información han facilitado que la enfermedad se extienda y la mortalidad crezca.

 

En noviembre de 2018 se registró en Epuyén el primer caso de hantavirus, una enfermedad viral, aguda, grave que produce insuficiencia respiratoria de consecuencias a veces mortales y se transmite por las heces, la saliva o la orina de los roedores, en el caso de esta zona geográfica, el colilargo. No hubo una alarma inmediata, pero los casos se multiplicaron y los expertos del Conicet recomendaron declarar el alerta y evitar los viajes al lugar.  El 18 de diciembre pasado Epuyén se convirtió en una ciudad fantasma. Ante la posibilidad de que hubiera  transmisión interhumana, aquellas personas sospechosas de haber contraído la dolencia fueron aisladas. La vida cotidiana, comercial y laboral se vio así completamente alterada, al punto de que han sido prohibidas las reuniones públicas en espacios cerrados.

hantavirus

¿Una fatalidad imprevisible? Nada parece indicarlo. El brote desnudó la falta de coordinación entre los municipios, las provincias y la nación para prevenir este tipo de situaciones. Hubo desidia, falta de información, no se desinfectaron convenientemente los lugares donde habitaban los roedores, pero además, como otra de las consecuencias fatales del ajuste, los recortes presupuestarios determinaron que no se realizaran los estudios ambientales que permiten saber qué tipo de contagio es el que se está produciendo –si es el habitual, por contacto con ratones o hay otra forma – según hizo trascender la Red Argentina de Investigadores de Salud.

Pero hay más aún, uno de los dos institutos donde suelen analizarse las muestras sospechosas dejó de realizar esas tareas y todos los estudios pasaron a efectuarse en el Instituto Malbrán, ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “El problema es que no hubo una campaña por parte de la Secretaria de Salud, consideró el neumonólogo Carlos Luna, ex presidente de la Asociación Argentina de Vías Respiratorias, una aseveración corroborada en declaraciones a “Tiempo Argentino” por el investigador del Conicet , Juan Manuel Carballeda, quien afirmó: “En la ausencia del Estado se ve la decadencia tremenda del sistema científico todo, reflejada en que no se hicieron los estudios adecuados que deben hacerse todos los años en las zonas donde circula el hantavirus para saber con qué nos podemos enfrentar” .

Nuevos casos se han producido en distintos lugares del país donde no se ha detectado la presencia de roedores y la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado al Gobierno Nacional gestiones de prevención que deben incluir componentes clínicos, de laboratorio y ambientales,  algo difícil de lograr en un contexto de desinversión cuya máxima expresión es la degradación del ministerio a secretaría, lo que implica también una reducción presupuestaria.

 

 

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