El hambre avanza en Río Negro

          

En el barrio 30 de marzo, los sábados a mediodía  funciona un comedor comunitario. Son largas mesas, ordenadas como piezas de un rompecabezas imaginario en la sala de una casa particular. Por la tarde, los lunes, miércoles y viernes, una treintena de pibes recibe la merienda.

 

En un rincón de la sala hay una chimenea donde hierven dos grandes ollas. Este sábado, cinco mujeres empezaron a cocinar a las 11 de la mañana. Además de los casi 30 chicos, otras 60 personas más acuden por comida; llegan alrededor de las 13 y se la llevan en una tartera.

El comedor es autogestionado por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) que organiza a  quienes fueron desplazados del sistema económico formal, los que se ven obligados a vivir de changas, de programas estatales, del cartoneo, o de cualquier actividad que les permita obtener su sustento.

El comedor funciona en la casa particular de Lorena Alan, una de las referentes locales de la CTEP. Sobre su propio terreno, lentamente y con la ayuda de vecinos que trabajan en la construcción se está alzando un precario edificio que algún día podrá ser un salón de reuniones.

“No importa si no tenemos un lugar, la necesidad está antes que el edificio; el hambre es más urgente, entonces la comida se consigue de donde sea”,  dice Lorena, que comenzó a distribuir una copa de leche tres veces por semana y, atenta a los requerimientos de los propios chicos, se convenció de que había que proporcionarles el almuerzo.

“Los alimentos los juntamos entre todos. Nos ayudaron mucho los compañeros de los  sindicatos. Ni la provincia ni el municipio nos dan nada”, apunta.

hambre en rio negro

Hace pocas semanas, un audio con la voz de Lorena se viralizó en las redes sociales.  Allí contaba que un sábado las ollas se habían vaciado con mayor rapidez que la habitual, y que cuando las últimas familias se acercaron a pedir comida tuvieron que improvisar con arroz. A partir de allí creció la solidaridad popular, que fue aportando mercadería.

El comedor de la CTEP es  apenas una muestra de lo que ocurre en Viedma. La gravedad de la crisis alimentaria,  se manifiesta cuando en la calle se comenta que se abrió un  nuevo merendero en el Barrio San Martín, otro en el Loteo Silva, alguno más en El Progreso, el Lavalle, entre otros de los barrios más carenciados de Viedma. “Los funcionarios siempre dicen que no nos pueden ayudar”, añade Lorena.

El Secretario de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Viedma, Ariel Sarrecouet, admite que hay un crecimiento exponencial de familias que solicitan ayuda para poder comer, pero responsabiliza al gobierno provincial por haber suspendido el programa de asistencia alimentaria Incluir, que es parte del Plan Alimentario Nacional. “En febrero o marzo fuimos notificados de esa medida”, señaló el funcionario.  Aseguró además que 990 familias más, las que debieron ser asistidas  desde que el Gobierno Provincial dio de baja el programa alimentario.

Sarrecouet reconoció también que el municipio no brinda asistencia a los comedores comunitarios de la ciudad. “No trabajamos con los comedores,  lo que hicimos fue procesar un listado de familias para identificar la demanda y entregar módulos alimentarios, y que no tengan que recurrir al comedor”.

Ni el discurso negador, ni la relativización de la crisis podrán llenar los platos de los 27 chicos que acuden al comedor de Lorena.

Fuente: Carolina González, “En estos días”, Viedma

Posted in: Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s