Para discutir en el BARRIO

Inmersos en la desesperación, los trabajadores y jubilados asisten a una expropiación descarada de sus ingresos, fruto de un plan deliberado destinado a transferir recursos desde los sectores más vulnerables a los grandes jugadores de la timba financiera, el agronegocio y las empresas productoras y distribuidoras de gas y energía eléctrica. Un nuevo aumento tarifario en los servicios no solo empobrece hasta un extremo intolerable a quienes carecen de posibilidades económicas para afrontarlos, sino que condena al hambre a un tercio de los argentinos.

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La impotencia o la bronca aparecen como la única respuesta a esta situación, pero hay caminos más eficientes que debemos comenzar a discutir. Por ejemplo, el de generar una reacción colectiva que les pare la mano a los delincuentes de guante blanco que gobiernan. Es posible impulsar asambleas barriales para debatir el no pago de las tarifas y acordar con los vecinos que si alguien viene a cortar el suministro en los domicilios, deberá enfrentarse con todos los demás. También es factible escrachar a los supermercados u otros comercios que abusen de su posición dominante, concertar que no se hagan compras durante varios días, difundir mediante obleas o afichetas las medidas adoptadas. Es verdad que la dispersión actual y la promovida costumbre de cortarse solo, atentan contra la acción colectiva, pero ello no es un obstáculo para poner en marcha, allí donde estén dadas las condiciones, todas las formas pacíficas de desobediencia civil. En Moreno, Berisso, Ensenada, Chacabuco, Junín y en centenares de localidades de todo el país se han dado los primeros pasos. Hay que seguir profundizando ese sendero.

Los que hacemos “La Esquina”

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1 comentario en “Para discutir en el BARRIO Deja un comentario

  1. Leí primero la última nota de Daniel Vilá sobre el tema, y señalé que a mi juicio no hay dirigencia política, gremial o social que esté en condiciones ni tenga la voluntad para organizar la desobediencia civil. A esta altura del partido, estamos en el horno y dada la desesperación reinante creo que lo único que puede darse es el estallido inorgánico. A lo sumo, quizá deberíamos prepararnos en cada territorio para achicar daños -que no corra mucha sangre-. Y que no nos operen. Abrazo!

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